Adios a un perro
Ayer a un buen amigo se le murió el perro. Como se le fué el Garabatu a la Pili hace tan sólo unas semanas. Como nos abandonó a mi y mi familia nuestro querido Witty ya hace tanto tiempo...Por ello, he decidido dedicar hoy mi entrada en este blog a ellos, los perros, que viviendo nos llenaron el día de ladridos y juegos y que siempre se van en silencio, porque a veces uno no puede ni llorarlos en alto, que piensa la gente que un perro no se merece mucho espectáculo emocional, al menos no tanto como el que merece el hombre. Pero muchas veces hay perros más hombres que el hombre mismo. A ellos estas palabras mías y de otros, esta despedida a todos los perros que se nos van un día y nos dejan sólo con la retina plasmada de recuerdos. Palabras, poemas, una despedida sobria, como sobria es la muerte del perro amigo.
Poema de un perro
Manuel José Otón (1858-1906)
No temas mi señor: estoy alerta Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.
Vendrá la aurora y te diré:
“despierta, Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.
Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.
Y si llega con paso taciturno la muerte,
con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!
Buen Amigo, fiel perro
Francis Jammes (1869-1941)
Buen amigo, fiel perro, has muerto de la odiada muerte,
de la temida, de la que te escondiste bajo la mesa tanto...
Tu amorosa mirada se ha clavado en la mía en la hora breve y triste.
Oh vulgar compañero del hombre,
ser divino que el hambre de tu dueño gustoso compartías,
que acompañar supiste el pesado camino del ángel Rafael y del joven Tobías;
Oh servidor, qué ejemplo me has dado tan seguro, tú,
que supiste amarme como a su Dios un santo;
el profundo misterio de tu cerebro oscuro
vive en un paraíso de inocencia y de encanto.
Señor: si llega el día que me llevéis, clemente,
a veros cara a cara por una eternidad,
haced que un pobre perro contemple
frente a frente a aquél que fue su Dios entre la Humanidad.
Poema de un perro
Manuel José Otón (1858-1906)
No temas mi señor: estoy alerta Mientras tú de la tierra te desligas
Y, con el sueño tu dolor mitigas,
Dejando el alma a la esperanza abierta.
Vendrá la aurora y te diré:
“despierta, Huyeron ya las sombras enemigas.
Soy compañero fiel de tus fatigas
Y celoso guardián junto a tu puerta.
Te avisaré del rondador nocturno,
Del amigo traidor, del lobo fiero
Que siempre anhelan encontrarte inerme.
Y si llega con paso taciturno la muerte,
con mi aullido lastimero
También te avisaré... ¡descansa y duerme!
Buen Amigo, fiel perro
Francis Jammes (1869-1941)
Buen amigo, fiel perro, has muerto de la odiada muerte,
de la temida, de la que te escondiste bajo la mesa tanto...
Tu amorosa mirada se ha clavado en la mía en la hora breve y triste.
Oh vulgar compañero del hombre,
ser divino que el hambre de tu dueño gustoso compartías,
que acompañar supiste el pesado camino del ángel Rafael y del joven Tobías;
Oh servidor, qué ejemplo me has dado tan seguro, tú,
que supiste amarme como a su Dios un santo;
el profundo misterio de tu cerebro oscuro
vive en un paraíso de inocencia y de encanto.
Señor: si llega el día que me llevéis, clemente,
a veros cara a cara por una eternidad,
haced que un pobre perro contemple
frente a frente a aquél que fue su Dios entre la Humanidad.

