Espicha holandesa
Qué puede haber mejor que una espicha asturiana? Pues una espicha en Holanda. Quizás falten los gaiteros, aunque no el sonido de la gaita, que suena apagada por las conversaciones entrecruzadas en inglés, español y holandés. Quizás la sidra fresca que riega el borde de los vasos sin parar, pero no la sidra, porque aunque poca y pasada, haberla habíala. Asturianos por doquier y los otros asturianos de adopción, que los astures somos grandes de corazón y abrimos los brazos a los foráneos para que se puedan sentir como en casa. La Virgen de Covadonga presidiendo el evento, encerrado en bronce su espíritu sobre placa de mármol, galana y elegante, como ella es y se merece. La bandera de Asturias, azul y amarillo en la cruz de la victoria, nuestra victoria, ondeando sobre una puerta del salón. Y claro, no podía faltar la comida, abundante y casera: chorizos varios, algunos de jabalí, tortilla, huevos, empanada, croquetas de cabrales y cabrales al natural, pastel de cabracho, gambas, setas, frixuelos, torrijas y hasta casadielles... Más no podíamos pedir. Y por encima de todo ello el buen ambiente, buena gente toda, asturianos y nuevos astures, por adhesión, por amistad, por amor.
Somos los asturianos no raza aparte, que yo soy de las que defiendo la raza humana universal, sin colores ni nacionalidades, pero sí un pueblo único. Raíces celtas, íberas, romanas y hasta judías. Pero nunca llegaron a Asturias aquellos que sí conquistaron España. Atrapada entre monte y mar, Asturias ha sido una fortaleza inquebrantable, y nos hemos cerrado en balde a aquellos que intentaron perturbar la paz del paraíso, y hemos abierto las puertas a aquellos otros que atraídos por el paisaje, la cultura o nosotros mismos, han querido visitar esta vertical tierra nuestra. El domingo, en esta espicha versión holandesa, a los asturianos nos unió la sangre, la tierra, las raíces...abrimos las puertas y los corazones y compartimos, como es debido, ante buena comida y buena gente, nuestras memorias y experiencias. Espero que esta sea sólo la primera espicha de muchas otras, y que en la próxima al menos, podamos tener, eso sí, más sol y más sidra...Gracias a todos por ese día, asturianos míos y asturianos de adopción nuestros.
Somos los asturianos no raza aparte, que yo soy de las que defiendo la raza humana universal, sin colores ni nacionalidades, pero sí un pueblo único. Raíces celtas, íberas, romanas y hasta judías. Pero nunca llegaron a Asturias aquellos que sí conquistaron España. Atrapada entre monte y mar, Asturias ha sido una fortaleza inquebrantable, y nos hemos cerrado en balde a aquellos que intentaron perturbar la paz del paraíso, y hemos abierto las puertas a aquellos otros que atraídos por el paisaje, la cultura o nosotros mismos, han querido visitar esta vertical tierra nuestra. El domingo, en esta espicha versión holandesa, a los asturianos nos unió la sangre, la tierra, las raíces...abrimos las puertas y los corazones y compartimos, como es debido, ante buena comida y buena gente, nuestras memorias y experiencias. Espero que esta sea sólo la primera espicha de muchas otras, y que en la próxima al menos, podamos tener, eso sí, más sol y más sidra...Gracias a todos por ese día, asturianos míos y asturianos de adopción nuestros.


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