La cocina de María

Este blog está escrito desde mi cocina, que para mi es una especie de laboratorio experimental donde uno prueba a renovar una antigua receta o a escribir una nueva historia. Bienvenidos a mi cocina y bon apetit!

Mi foto
Nombre:
Lugar: Netherlands

viernes, septiembre 29, 2006

Sigo viva

Ante todo mis disculpas por haber tenido un poco abandonado a mi blog. Sigo viva, aunque bastante ocupada. Cuando Laurita está conmigo en casa no puedo acercarme al ordenador, porque la pobre ha desarrollado una especie de atracción fatal con el aparato en cuestión y cada vez que lo vé encendido no para quieta hasta sentarse en mi regazo, aunque tenga que escalar por mis piernas y la silla y cualquier otro obstáculo en su camino. Al final, una vez conseguido su objetivo número uno: estar frente a frente con el ordenador, comienza la batalla y sus ojos brillan más que nunca dando manotazos a diestro y siniestro en el teclado, intentando dibujar con sus ceras sobre la pantalla líquida o si encuentra algún otro instrumento adecuado a su alcance, incluso probar a levantar una tecla a ver qué pasa. En fin, que lo lleva muy mal o mejor dicho, ella lo pasa fenomenal, la que me pongo histérica de los nervios soy yo y termino por cerrar de mala leche el portátil con una mano mientras que con la otra indico a Laura su lugar de castigo, la escalera en el pasillo.
En fin, que cuestiones maternales a parte, he estado liada con una u otra cosa y he dejado abandonado mi blog, que de no haber sido por comentarios que me han llegado de quienes de vez en cuando me leéis, hasta se me hubiera olvidado que tenía un blog en marcha! Así tengo de llena la cabeza últimamente. Por un lado estoy intentando buscar un trabajo, lo que es tarea difícil, y ya lo dice el psicólogo de la tele americana, Dr. Phil: "cuando no se tiene trabajo, tú trabajo debe de ser encontrar uno". Así que eso hago, cuando Laura lo permite, desde que me levanto hasta que me acuesto soy una cazadora de ofertas laborales. Hasta ahora no se me ha dado muy bien, pero sigo intentándolo.
De manera que intentaré esta semana volver a la rutina del blog, para mantener informado al personal lector de mi vida y milagros, y además (esto va por Alex) pasaros unas recetas buenísimas de tapas que os váis a chupar los dedos y es que yo, en la cocina, además de escribir y regañar a Laura, de vez en cuando, cocino...

martes, septiembre 19, 2006

Se busca

Llevo unas semanas buscando trabajo, porque esto del freelance no da para mucho y además la tesis la tengo colgada en un suspiro como quien dice. Va mal la cosa. Estos holandeses tienen una mentalidad muy diferente a la española, en donde un abogado puede trabajar de barrendero por no encontrar nada mejor, o el hijo de fulano que es un mangante y nunca ha estudiado nada puede conseguir un puesto de ejecutivo en una empresa con buenos informes/enchufes familiares. Aquí los trabajos que, digamos se ajustan a mi educación y experiencia, parecen ser coto de caza privado para nativos holandeses, y es que aúnque mi holandés, según todos, es bastante bueno, no es lo suficientemente perfecto para trabajar en un periódico o en un departamento de comunicación. Lo entiendo, mi herramienta es el lenguaje y por tanto sé que para ello debo de conocer la lengua holandesa también como la mía misma. Por tanto decido picar a las puertas de otros trabajos en los que el dominio de la lengua holandesa se limite a la conversación casual o bien a otras como el español o inglés. Haberlos hailos, pero en otros sectores que no son la comunicación y el periodismo y, aunque yo sea capaz de realizar el trabajo ofertado, como mi preparación y experiencia no se ajusta a la requerida, al empresario holandés le da lo mismo que lo pueda hacer o no, no hay trato. Los holandeses en esto del mercado laboral no están todavía duchos en el pensamiento "out of the box", como dicen los americanos. Quizá la sociedad española nos haya obligado a adaptarnos a cualquier trabajo, dentro o fuera de la profesión elegida, y estar preparaados para mutar ante cualquier nueva situación laboral. Aquí no ocurre lo mismo, y aunque nos llevan años de ventaja en cuanto a la flexibilidad laboral y las bajas tasas de paro (comparadas con las nuestras), a ningún empresario holandés se le ocurriría contratar a un licenciado en derecho como bedel de un instituto. Tener una carrera universitaria en Holanda sin ser holandés no da pa mucho la verdad. Empiezo a pensar que quizá me haya equivocado de profesión y en vez periodismo debería haber estudiado peluquería. Ahora tendría un bonito salón en el centro de Arnhem y seguramente me iría bien, porque aquí se abren peluquerías como churros y cobran un montón, y para encima cuanto más exótico el nombre más clientela.
En fin, que mejor regreso al único trabajo fijo que tengo, hacer la cena que ya estarán al llegar mi socio y mi sucesora. Mientras tanto, si os enteráis de algo (o algún magnate de la comunicación está leyendo este blog), ya sabéis: Mujer Blanca Casada Busca...Trabajo, se entiende.

domingo, septiembre 17, 2006

Cumpleaños

He pasado el fin de semana de cumple en cumple y tiro por que me toca. Primero el de mi amiga Anabel, que ya ha entrado en los cuarenta, pero es como los buenos vinos, mejora con los años. Nos dió una fiesta preciosa en la que no faltó la mejor música de los ochenta regando una noche llena de emociones para ella y para todos los que la queremos mucho, ya que su hermano se estrenó en el arte de la oratoria con un discurso tan emotivo que a más de uno se nos saltó una lágrima. Yo creo que Miguel debería dedicarse a partir de ahora a esto de los discursos o lo mismo a escribir un folletín tipo Cuentame.
El segundo el de mi queridito marido, Sandrino, que ya se asienta en la misma década que yo y comienza su cuenta atrás hacia los cuarenta. Este año ha sido un cumpleaños tranquilo, ya que la mayoría de la familia (que son para encima, o por suerte, pocos) está de vacaciones, así que nos hemos ido con sus tíos de cena y la que mejor se lo ha pasado ha sido nuestra hija Laura, que tiene especial predilección por corretear por los restaurantes esquivando camareros, sillas, mesas y lo que se le pone por delante.
En fin, un fin de semana intenso que ya termina, en el que me he dado cuenta de que los años claro que no pasan en balde, porque nos hacen un poco más viejos, pero desde luego a estos dos mucho más guapos, sabios y queridos por todos. Así que a los dos: FELICIDADES.

viernes, septiembre 15, 2006

Cuatro años

Esto de ser madre es muy difícil. Muchas veces me he preguntado porqué los embarazos humanos no serán más cortitos y fáciles, pero ahora estoy convencida que ese esfuerzo físico y mental no es más que un rápido curso de entrenamiento en resistencia para lo que está por venir. Me ha dicho mi amiga Anabel que ha leído que la formación de un niño termina a los cuatro años. Es decir, que si llegadas las cuatro primaveras, los padres no han sido capaces de inculcar los valores mínimos de educación cívica y moral que formen la base de la personalidad del niño, a partir de ahí, amigos míos, no hay nada que hacer. Al parecer a partir de los cinco años los niños tienen su propia personalidad y aunque escuchan los consejos y adevertencias de padres y educadores, ellos cocinan su propia sopa mental y deciden lo que van hacer o no.De ser así a mí el plazo me parece muy corto, la verdad. Me asusta además pensar que a mí entonces me quedan sólo dos años para encauzar a Laura. Claro que otros están peor si acaban de saber esto y se encuentran con los retoños ya rozando los séis. Lo cierto es que los niños de hoy en día no son como los de antes, ni tampoco claro está lo serán como los que aún están por venir. Está demostrado que la raza se supera no sólo en número sino además en tamaño e inteligencia, así que nosotros, que pertenecemos a un presente cargado de guerras y conflictos internacionales y que somos hijos, para encima, de padres de postguerras, que a su vez son hijos de padres que vivieron la guerra en sus propias carnes y patios, nos toca la labor de moldear los cerebros de las futuras generaciones. Casi nada. No me extraña que la tasa de natalidad en los países avanzados esté por los suelos.Yo creo profundamente en educar a nuestros hijos haciéndoles sentir privilegiados, porque de alguna manera lo son, comparándose con otros niños de otras tierras y culturas. Creo que por el mero hecho de nacer en Europa, en una familia de clase media, con un nivel intelectual determinado, los niños ya llegan al mundo con muchos privilegios por los que sus padres y abuelos han luchado con esfuerzo y trabajo. Hay que enseñarles por tanto que esos privilegios ya los tienen, ahora su trabajo es el de mantenerlos y no subestimarlos nunca. La cuestión está en cómo razonar ésto con un niño de menos de cuatro años a quien sólo le interesa el bienestar y continuidad de los Teletubis y que la Barbi no vuelva a perder los zapatos.No sé, esto de educar a los niños es muy difícil, además en una sociedad en la que la mayoría de los dos padres trabajan y apenas queda tiempo para nada, con lo que el papel de educadores recae la mayor parte del tiempo en las cuidadoras de la guardería. Aunque pensándolo bien puede que sea una ventaja, porque pasado el plazo de entrenamiento mental, si el niño/a nos sale rana siempre podemos culpar a las chicas de la guarde. Yo mientras tanto y por si las moscas, voy a ver si encuentro soluciones en el libro de la Supernanny.

Aspirante a refugiado

Acabo de conocer a un chico que aspira a la condición de refugiado político aquí en Holanda. Una aspiración ya frustrada porque todos los informes apuntan a la denegación del permiso y su rápida repatriación en un avión con destino a Tel Aviv. En principio esto no sería problema, ya que él desearía estar con los suyos y en su tierra, de no ser por la situación. Estamos hablando de un chico de Belén, palestino por tanto, pero palestino cristiano. Esto se traduce en que los palestinos no le quieren por ser cristiano y haber además tenido la osadía de defender su cristiandad en público frente a un grupo de musulmanes. Los israelíes por su parte no le quieren tampoco por ser palestino y además haber viajado bastante por el mundo, lo que parece ser es materia de alta sospecha por parte de las autoridades judías. Los holandeses no le quieren porque ya tienen bastante refugiados y no hay sitio para todos. El caso es que de ser repatriado a Israel su destino se podría derivar por dos vertientes: una, que Israel no le acepte y le expulse devuelta a Holanda, que tampoco le quiere y no le admitiría, pasando a convertirse en poco más que un Tom Hanks anclado en un aeropuerto cualquiera; o bien, que Israel le ponga directamente en la cárcel.
Nunca he conocido a una persona tan preparada e inteligente en una situación tan devastadora para su vida, quizás porque nos hemos acostumbrado a que los refugiados suelen ser negros, pobres y viajar en patera. Tiene este chico, hombre ya, una educación universitaria, habla seis idiomas, entre ellos el español, ha viajado por todo el mundo y trabajado siempre por labrar un futuro. Ahora se encuentra en la miseria no sólo material sino humana, porque no puede ver la luz desde el hondo y oscuro pozo de la aspiración al refugio. Y todo sólamente porque hace ya dos años que tuvo que irse de su país ante amenaza de muerte por ser cristiano. Lo peor de todo no es sólamente la situación en sí, sino que además estas personas dejan de serlo para convertirse en un mero número de expediente perdido entre un océano de papeles en la mesa de cualquier funcionario holandés, para quien este chico u otros tantos no tiene cara ni historia alguna. Me pregunto si tendría algún impacto para estos burocráticos que trabajan en el papeleo, ver a este hombre reducido a lágrimas y a nisiquiera la sombra de lo que un día debió ser. A mí sí me ha causado impacto. Los problemas entre países, ideologías, radicalismos, afectan a mucha gente normal, ciudadanos honrados que intentan llevar adelante sus vidas estudiando, trabajando honestamente y que están tan ajenos a la política que nisiquiera son conscientes de que un día, simplemente por comentar en un bar que el cristianismo es una religión mucho más racional que el islam, puede perderlo todo, su negocio, su casa, su país, su pasaporte, su nombre, y lo más importante, su espíritu. No sé si Europa debe mantener las puertas cerradas ante tanto dolor. Yo, desde luego, las mías no.

miércoles, septiembre 13, 2006

Amigas

Yo soy una de esas personas que suele tener siempre el ego por los suelos. Necesito siempre de las afirmaciones de los demás para reafirmarme a mí misma. Eso es cosa mala, lo sé, pero cambiar es difícil. Muchas veces cuando los demás hablan sobre cosas que admiran en mí primero me ruborizo y luego me asombro, no sólamente porque no me lo crea, sino porque me asusta el pensar que yo que soy la persona que vivo dentro de mí las 24 horas del día, no sea capaz de ver tantas virtudes y sí tantas manías e inconvenientes. Quizás sea la esencia de la raza humana, nunca estar conforme con lo que se tiene, en este caso a un nivel espiritual e intelectual, quizás a veces físico, más que material.
Por ello necesito de mis amigos. Hay épocas en las que me quejo mucho porque me siento sola. Uno vive lejos de la tierra y echa de menos a esos amigos de siempre, de los que conocen todos o casi todos tus secretos y te han visto crecer, evolucionar o incluso a veces enanecer, para qué nos vamos a engañar. Sin embargo estos días me he dado cuenta de que aunque pocos, sí tengo muy buenos amigos. Ya se sabe, más vale calidad que cantidad. Hace unos días me llamó mi amiga Laura desde Badajoz. Un cielo esta Laura, no sólo por su cara angelical, que la tiene, sino porque es de esas personas que le confortan a una. Sus conversaciones son un bálsamo para mí y yo que no soy muy amiga del teléfono, me puedo pasar horas hablando con ella. Laura es una especie de manual viviente de pensamiento positivo para mí que suelo caer muy fácil en la negatividad. Es capaz de enumerar incansablemente todas mis buenas cualidades de tal manera que termino por creérmelas y soy capaz incluso de ir a pegarme un beso en el espejo y decirme eso de "nena, tú vales mucho" en cuanto cuelgo el teléfono con ella.
Por si fuera poco, debo de tener algún enchufe por allá arriba (y es que tres tías monjas y algún cura en la familia pesan, seamos sinceros) porque no sólo cuento a Laura entre mis amigas sino que además su hermana Alicia forma parte de ese círculo sagrado de amistad, y tampoco ella se queda corta en cualidades para ser la mejor amiga del mundo. Hace poco pasamos unos días juntas por mi tierra, Asturias, y era cómo si el tiempo no hubiese pasado. Bueno, vamos a ver, estamos mucho más estupendas que cuando éramos estudiantes (las cosas como son) y además tenemos apéndices: maridos y niños; pero por lo demás todo sigue igual a pesar de la distancia. Nos reímos, hablamos de todo, nos contamos las penas... el guiño de intimidad sigue vigente. Lo que más admiro de Alicia es su honestidad. Creo que es una persona muy íntegra y es capaz de decirte las cosas como son, sin el fino velo que a veces la amistad tiende a poner cuando no queremos dañar al otro. Eso me gusta muchísimo de Alicia y por eso cuando quiero tener las cosas claras o quiero tener una opinión sincera sobre algo, llamo a Alicia.
Hoy acabo de llegar de un día de compras con otra amiga, Anabel. Es una amiga reciente pero aquí pesa eso de la calidad versus cantidad. Desde el primer momento Anabel ha sido una amiga como las de toda la vida, quizás porque tenemos muchas cosas en común, quizás por ser las dos españolas en un país que no es el nuestro, o quizás porque allá arriba sigo teniendo enchufe. Me gusta de Anabel que es una combinación de Laura y Alicia. Sabe darme dosis de positivismo cuando necesarias, sabe ser realista y abrirme los ojos cuando los cierro. Lo que quizás más admiro de ella es que ha sabido conservar muy bien esa niña que lleva dentro y es capaz de tirarse por el suelo y jugar con mi hija de dos años disfrutando plenamente del momento. Esa niña Anabel brilla en sus ojos y a veces pienso que me hubiera gustado conocerla entonces, pero en fin, para eso está su madre, para ponerme al corriente de todas sus correrías de entonces.
Y está Kay... es una persona tan especial que merece un día aparte. Kay es ese tipo de personas que te hace sentir todo un honor el poder considerarse su amiga. Cuando uno se para a analizar a los amigas y se da cuenta de lo maravillosas que son, no queda más remedio que pensar que entonces una no debe estar tan mal, no? Lo mejor para el ego bajo mínimos son sin duda buenos amigos.

domingo, septiembre 10, 2006

Suspiros

Acabo de recibir de España una cajita de Suspiros del Nalón. Se trata de unas pastas gruesas y quebradas, elaboradas a base de huevos, mantequilla, harina y azúcar. Son unas galletas sobrias pero contundentes, de esas que con una basta. Siempre me he preguntado el porqué de su nombre, quizás despertaban suspiros de admiración y deseo grastronómico, pero lo dudo, no me parece a mí un postre de estos que entran por los ojos. Quizás las guisanderas, porque en Asturias tenemos una cocina matriarcal y todas las recetas artesanales han salido de manos de una mujer, suspiraban mientras las elaboraban recordando un mozo de antaño, o del cansancio de un día repartido entre las labores de la casa y de la tierra. Puede ser que se deba a los suspiros que uno suelta al comerlas pensando en las calorías que se está metiendo en el cuerpo en un santiamén. Vete tú a saber, el caso es que se llaman así: suspiros.

Me viene a la memoria esa canción que también se llama Suspiros de España. Soy muy mala recordando canciones o al menos canciones de aquella época que no fue la mía, pero creo recordar que parte de la canción decía así:

"Siento en mí, triste emoción. Me voy sufriendo lejos de tí y se desgarra mi corazón. Nunca el sol me alumbrará. Ya nunca más tu suelo veré, lejos de tí, de pena moriré. España mía, ya no te miro, tu eres mi guía, por tí brota mi suspiro, tú eres toda mi alegría".

Cuando uno, como yo, está lejos de la tierra, estas letras antes tontunas y sentimentalonas, cobran una nueva dimensión. Claro que yo el suelo de España lo piso bastante a menudo y el sol, aunque no mucho, sigue de cuando en cuando brillando por estas tierras holandesas. Yo sí que miro a España, la miro desde la distancia, desde el balcón que me ofrecen los canales internacionales de las televisiones y las ediciones que aquí llegan de los principales periódicos. La sigo mirando y leyendo y analizando y a veces incluso reconociendo, porque hay cosas en esta España mía que no cambian nunca y son las que más suspiros me provocan. La cultura española, si es que se puede generalizar el término, porque a veces hablando con amigos de otras provincias sureñas, yo, norteña por los cuatro costados, apenas me reconozco en sus hábitos y en sus costumbres, ni que decir en su gastronomía. Pero la sangre española, por llamar a eso que nos une o identifica con un país determinado de alguna manera, no la puedo ni quiero ni debo negar y sigue guiando mi vida. Ahora, alegrías, lo que se dice alegrías, España me da pocas últimamente.

En esta tierra nuestra pesa mucho más la desastrosa y desafortunada historia reciente, que la asombrosa y brillante historia pasada que hizo de España un imperio en el que nunca se ponía el sol. Pero llegó Franco y transformó no sólo un país en cuarenta años de dictadura sino que marcó la mentalidad que iba a regir en nuestras vidas después de su muerte. Seguimos divididos en dos, aunque nos pese, aunque los dos grandes partidos se empeñen en una renovación generacional de sus filas. Eres de uno o eres de otro y consecuentemente eres siempre enemigo de alguien. Lo de trabajar en equipo y dejar a un lado las diferencias se nos da mal, porque la labor del político español es la de atacar al contrario atacando por el flanco histórico del pasado. Nos tiramos a la cabeza trastos viejos que la gente de mi generación no termina por comprender, porque los que andamos en los cuarenta o rondándolos, somos hijos de la desmemoria pactada de quienes hoy sin embargo, se empeñan en recuperar la memoria histórica, pero cada uno a su manera y barriendo para casa. Dice nuestro Presidente que vivimos una segunda transición y yo me pregunto que hacia dónde estamos transitando ahora. Si en la primera se trataba de pasar de la dictadura a la democracia, ahora en plena democracia, con la mayoría de edad requetecumplida, uno duda sobre la dirección hacía donde tendemos este nuevo puente. Espero, que de una vez por todas sea hacia la capacidad de comprender que la diversidad ideológica fundamenta la riqueza no sólo política sino también intelectual de un país; y que el que uno piense de esta u otra manera no tiene nada que ver con que a tu abuelo lo hayan matado los nacionales o que a tu padre se lo hayan cargado los rojos. Nadie le pide cuentas a un chaval alemán de 20 años sobre los millones de judíos asesinados en la segunda guerra mundial. Pues dejemos ya nosotros de contabilizar muertos y asesinos y pongámonos a trabajar, que entre tanto suspiro de un pasado que nos duele pero es pasado, nos olvidamos en España muchas veces que el presente es la oportunidad de labrar un futuro que nos dé mas alegrías y menos suspiros. Y a todo esto ya me he comido como tres, basta ya.

La cocina de María

La cocina ha sido siempre un lugar importante en mi familia. Allí se cocían no sólo las mejores recetas familiares, sino las historias que nos daban identidad. Se discutían problemas y se lavaban rumores. Hoy mi cocina no es de leña, como la de entonces de mi abuela, sino una brillante placa de inducción, pero aún así, en mi cocina se siguen contando historias y macerando aromas y sabores que me hacen quien soy. No hay mejor sitio en mi casa para charlar, cocinar, recibir y por tanto escribir este blog. Bienvenidos por tanto a mi cocina.