Una décima de segundo
Es curioso, pero cada vez que escucho la canción de Antonio Vega Una décima de segundo, se me pone la carne de gallina y siempre me viene a la mente un momento específico de mi vida. Lo recuerdo aún como si fuera entonces, con toda nitidez. Había ido a pasar un rato con mi amiga Gema y al entrar en su habitación, estaba ella seguramente ocupada en algún ejercicio de física o quizás dibujando líneas y trazos que ya adelantaban su vocación de arquitecta, comenzó a sonar esa canción. Allí la escuché por primera vez, en aquella pequeña habitación rectangular de Gema, el sonido arrancado de un vinilo recién comprado. Me quedé perpleja, parada durante lo que quizás fué sólamente una décima de segundo pero que recuerdo con la sensación de casi eternidad. Enseguida le pregunté a Gema de quién era el disco, de quién era esa voz... Yo había escuchado antes algo de Nacha Pop pero en las canciones que yo conocía cantaba el otro, su primo, Nacho Vega. Desde entonces me hice fan incondicional de Nacha Pop y más tarde cómo no, de Antonio Vega. La casualidad (si es que existe) quiso que me encontrara en Madrid a un Antonio Vega demacrado, un poco pasado de todo, en una esquina de un garito de Malasaña. Tuve la oportunidad de ver en vivo y directo unas décimas de segundo de muchas de las que en su vida de tonteo con las drogas tuvo mi ídolo. Ni que decir tiene que me alegré mucho cuando retomó su carrera en solitario, con éxito además, y nos siguió regalando canciones tan importantes para el pop español. Sin embargo ninguna canción española me impacta tanto, ni de Antonio ni de otros, como Una décima de segundo. Quizás porque cada vez que la escucho me viene a la mente Gema, mi amiga del alma de entonces, y todas las aventuras y desventuras que compartimos juntas. Toman posesión de la memoria aquellos años de juventud, en los que todavía no tenía ni idea del futuro que quería o me deparaba. O quizás porque la letra de la canción, que parece no tener sentido, de alguna manera lo tiene para mí. Cada palabra, cada nota, cada décima de segundo de la canción tiene la capacidad de poner todo mi aparato sensitivo alerta y la mente se revuela y comienza a rascar momentos del pasado, y los pelos se me erizan como un gato. Por todo ello, y porque acabo de escuchar la canción de Antonio en el coche, de noche, con una luna llena increíble como las que acostumbra a tener Holanda en el otoño, y porque mi vida sigue siendo la forma del círculo sin fin, no he tenido más remedio que dedicar estas líneas a mi querido Vega....y a mi querida Gema.
UNA DÉCIMA DE SEGUNDO
Un momento en una agenda, una décima de segundo más
vuela, va saltando de hoja en hoja, mil millones de instantes de que hablar.
Una ráfaga de aire frío un molino de viento hace girar,
sigue, va rodando sobre su eje describiendo una trayectoria más.
Y es que no hay nada mejor que imaginar, la física es un placer.
Y es que no hay nada mejor que formular, escuchar y oir a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí, es la solución a algo muy normal aquí.
Ahora tú no dejes de hablar, somos dos relatos y un par, incógnita que aún falta por despejar.
Busca un libro que diga Cómo, luego otro que se titula "Así",
sigue un tercero llamado "Nada" es la fórmula de un círculo sin fin.
Y es que no hay nada mejor que remover el tiempo con el café.
Y es que no hay nada mejor que componer sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome, espacio y tiempo juegan al ajedrez. Ahora tú no dejes de hablar.
Incógnita que aún falta por despejar.
Y es que no hay nada mejor que remover...
UNA DÉCIMA DE SEGUNDO
Un momento en una agenda, una décima de segundo más
vuela, va saltando de hoja en hoja, mil millones de instantes de que hablar.
Una ráfaga de aire frío un molino de viento hace girar,
sigue, va rodando sobre su eje describiendo una trayectoria más.
Y es que no hay nada mejor que imaginar, la física es un placer.
Y es que no hay nada mejor que formular, escuchar y oir a la vez.
Mide el ángulo formado por ti y por mí, es la solución a algo muy normal aquí.
Ahora tú no dejes de hablar, somos dos relatos y un par, incógnita que aún falta por despejar.
Busca un libro que diga Cómo, luego otro que se titula "Así",
sigue un tercero llamado "Nada" es la fórmula de un círculo sin fin.
Y es que no hay nada mejor que remover el tiempo con el café.
Y es que no hay nada mejor que componer sin guitarra ni papel.
Paralelas vienen siguiéndome, espacio y tiempo juegan al ajedrez. Ahora tú no dejes de hablar.
Incógnita que aún falta por despejar.
Y es que no hay nada mejor que remover...

1 Comments:
Tú lo has dicho mejor que yo...como la vida misma. Quizás sea la clave de la canción, que condensa en unas líneas la complicidad y simplicidad al mismo tiempo de nuestras vidas cotidianas. Un beso, María
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