La cocina de María

Este blog está escrito desde mi cocina, que para mi es una especie de laboratorio experimental donde uno prueba a renovar una antigua receta o a escribir una nueva historia. Bienvenidos a mi cocina y bon apetit!

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viernes, septiembre 15, 2006

Cuatro años

Esto de ser madre es muy difícil. Muchas veces me he preguntado porqué los embarazos humanos no serán más cortitos y fáciles, pero ahora estoy convencida que ese esfuerzo físico y mental no es más que un rápido curso de entrenamiento en resistencia para lo que está por venir. Me ha dicho mi amiga Anabel que ha leído que la formación de un niño termina a los cuatro años. Es decir, que si llegadas las cuatro primaveras, los padres no han sido capaces de inculcar los valores mínimos de educación cívica y moral que formen la base de la personalidad del niño, a partir de ahí, amigos míos, no hay nada que hacer. Al parecer a partir de los cinco años los niños tienen su propia personalidad y aunque escuchan los consejos y adevertencias de padres y educadores, ellos cocinan su propia sopa mental y deciden lo que van hacer o no.De ser así a mí el plazo me parece muy corto, la verdad. Me asusta además pensar que a mí entonces me quedan sólo dos años para encauzar a Laura. Claro que otros están peor si acaban de saber esto y se encuentran con los retoños ya rozando los séis. Lo cierto es que los niños de hoy en día no son como los de antes, ni tampoco claro está lo serán como los que aún están por venir. Está demostrado que la raza se supera no sólo en número sino además en tamaño e inteligencia, así que nosotros, que pertenecemos a un presente cargado de guerras y conflictos internacionales y que somos hijos, para encima, de padres de postguerras, que a su vez son hijos de padres que vivieron la guerra en sus propias carnes y patios, nos toca la labor de moldear los cerebros de las futuras generaciones. Casi nada. No me extraña que la tasa de natalidad en los países avanzados esté por los suelos.Yo creo profundamente en educar a nuestros hijos haciéndoles sentir privilegiados, porque de alguna manera lo son, comparándose con otros niños de otras tierras y culturas. Creo que por el mero hecho de nacer en Europa, en una familia de clase media, con un nivel intelectual determinado, los niños ya llegan al mundo con muchos privilegios por los que sus padres y abuelos han luchado con esfuerzo y trabajo. Hay que enseñarles por tanto que esos privilegios ya los tienen, ahora su trabajo es el de mantenerlos y no subestimarlos nunca. La cuestión está en cómo razonar ésto con un niño de menos de cuatro años a quien sólo le interesa el bienestar y continuidad de los Teletubis y que la Barbi no vuelva a perder los zapatos.No sé, esto de educar a los niños es muy difícil, además en una sociedad en la que la mayoría de los dos padres trabajan y apenas queda tiempo para nada, con lo que el papel de educadores recae la mayor parte del tiempo en las cuidadoras de la guardería. Aunque pensándolo bien puede que sea una ventaja, porque pasado el plazo de entrenamiento mental, si el niño/a nos sale rana siempre podemos culpar a las chicas de la guarde. Yo mientras tanto y por si las moscas, voy a ver si encuentro soluciones en el libro de la Supernanny.