La cocina de María

Este blog está escrito desde mi cocina, que para mi es una especie de laboratorio experimental donde uno prueba a renovar una antigua receta o a escribir una nueva historia. Bienvenidos a mi cocina y bon apetit!

Mi foto
Nombre:
Lugar: Netherlands

viernes, septiembre 15, 2006

Aspirante a refugiado

Acabo de conocer a un chico que aspira a la condición de refugiado político aquí en Holanda. Una aspiración ya frustrada porque todos los informes apuntan a la denegación del permiso y su rápida repatriación en un avión con destino a Tel Aviv. En principio esto no sería problema, ya que él desearía estar con los suyos y en su tierra, de no ser por la situación. Estamos hablando de un chico de Belén, palestino por tanto, pero palestino cristiano. Esto se traduce en que los palestinos no le quieren por ser cristiano y haber además tenido la osadía de defender su cristiandad en público frente a un grupo de musulmanes. Los israelíes por su parte no le quieren tampoco por ser palestino y además haber viajado bastante por el mundo, lo que parece ser es materia de alta sospecha por parte de las autoridades judías. Los holandeses no le quieren porque ya tienen bastante refugiados y no hay sitio para todos. El caso es que de ser repatriado a Israel su destino se podría derivar por dos vertientes: una, que Israel no le acepte y le expulse devuelta a Holanda, que tampoco le quiere y no le admitiría, pasando a convertirse en poco más que un Tom Hanks anclado en un aeropuerto cualquiera; o bien, que Israel le ponga directamente en la cárcel.
Nunca he conocido a una persona tan preparada e inteligente en una situación tan devastadora para su vida, quizás porque nos hemos acostumbrado a que los refugiados suelen ser negros, pobres y viajar en patera. Tiene este chico, hombre ya, una educación universitaria, habla seis idiomas, entre ellos el español, ha viajado por todo el mundo y trabajado siempre por labrar un futuro. Ahora se encuentra en la miseria no sólo material sino humana, porque no puede ver la luz desde el hondo y oscuro pozo de la aspiración al refugio. Y todo sólamente porque hace ya dos años que tuvo que irse de su país ante amenaza de muerte por ser cristiano. Lo peor de todo no es sólamente la situación en sí, sino que además estas personas dejan de serlo para convertirse en un mero número de expediente perdido entre un océano de papeles en la mesa de cualquier funcionario holandés, para quien este chico u otros tantos no tiene cara ni historia alguna. Me pregunto si tendría algún impacto para estos burocráticos que trabajan en el papeleo, ver a este hombre reducido a lágrimas y a nisiquiera la sombra de lo que un día debió ser. A mí sí me ha causado impacto. Los problemas entre países, ideologías, radicalismos, afectan a mucha gente normal, ciudadanos honrados que intentan llevar adelante sus vidas estudiando, trabajando honestamente y que están tan ajenos a la política que nisiquiera son conscientes de que un día, simplemente por comentar en un bar que el cristianismo es una religión mucho más racional que el islam, puede perderlo todo, su negocio, su casa, su país, su pasaporte, su nombre, y lo más importante, su espíritu. No sé si Europa debe mantener las puertas cerradas ante tanto dolor. Yo, desde luego, las mías no.